El largo camino del oro

Seguro que pocas veces nos preguntamos de donde viene el oro que llevamos colgando al cuello, o como anillo al dedo. Simplemente sabemos que ha sido extraido de alguna mina, o del yacimiento de algún rio. Sin embargo, profundizar en esta questión nos regala una de las respuestas más curiosas y sorprendentes que podamos imaginar.

El oro es un mineral muy escaso en la tierra. Cuesta pensar que si juntásemos todo el oro del planeta, tan solo podríamos hacer un cubo de 15 metros de lado. Pero ¿De dónde proviene el oro?

Esta pregunta tiene una respuesta fascinante, y es que todo el oro se produce con la muerte de una estrella.

supernova1

El sol, es una estrella de segunda o tercera generación. Esto quiere decir que proviene de la explosión de otras estrellas. De la misma forma, el oro solo se forma con la explosión de una supernova, uno de los acontecimientos más insólitos y bellos del espacio.

Cuando una supernova explota, brilla con más intensidad que todas las estrellas de la galaxia juntas. La explosión dura tan solo un par de segundos, y tiene la luminosidad de mil millones de estrellas juntas.

Ahora viene la segunda cuestión ¿Por qué explota una supernova?

Una supernova supone el final de una estrella cuyta masa es varias veces más grande que la de nuestro sol. Debido a las reacciones nucleares internas se van formando diversos elementos, como oxígeno, nitrógeno, cárbono, y hierro…

Cuando se ha formado hierro en el interior de una estrella, se está anunciando su muerte, y es que al contrario de como sucede con el oxígeno, el nitrógeno o el cárbono, la fusión con átomos de hierro requiere energía en vez de liberarla, le roba energía a la estrella.

Entonces es cuando la estrella explota, convirtiéndose en una Supernova.

oro1

En este único y exclusivo momento, cuando se produce una supernova, es cuando se dan las condiciones necesarias para que se forme el oro, algo que ocurre en nuestra galáxia con una frecuencia de 25 años.

Por nuestra parte, el hierro , el calcio, y cada fibra que nos compone, provienen de la muerte de alguna estrella hace varios miles de millones de años, con la diferencia de que nosotros tomamos forma muchísimos millones de años después, y el oro se formó en ese exacto momento de la explosión.

Por eso, cuando una joya de oro llega a nuestras manos, se posa sobre nuestro cuello, o se amarra a nuestro dedo, lo más probable es que ese mismo oro tenga una historia milenaria. Quien sabe en cuantos más dedos se habrá posado, o en cuantos más cuellos habrá lucido. Es prácticamente imposible, que el oro que llevamos haya sido estrenado por nosostros. Quien sabe por cuantísimas historias habrán pasado esos pocos gramos, que sin duda, valen su peso en oro.

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