Brillante. El mejor reportaje que he visto en años. MAN ON WIRE es un derroche de arte, una historia conmovedora. Una lección de vida, de como algo sin sentido puede darle sentido a todo cuanto nos rodea. De la lucha por los sueños, de las derrotas y de los triunfos.
Todos conocemos los pormenores de la historia real que narra el reportaje, todos hemos visto en imágenes lo que puede que sea el acto artístico más bello y arriesgado del siglo XX. El 7 de agosto de 1974, el jóven francés Philippe Petit, caminó sobre un cable entre las dos torres gemelas de Nueva York, esta es la historia de como lo logró, y cuanto representó para su vida y para el resto del mundo.
¿Era Philippe un loco sin miedo a la muerte o un genio que transcendería el tiempo?
Hace un par de días un viejo amigo, Pascual Bonache, al que conocí en el festival de benicassim del 2007, me comentó que le echara un vistazo a este reportaje español: La sombra del iceberg.
Pascual sabía de mi interés por Robert Capa, debido a un post de mi antiguo blog, y a alguna que otra referencia a él en mi video sobre Benicassim ’07. Para mi sorpresa todavía se acordaba de esto, y me recomendo encarecidamente que le echara el guante a este documental, pues se centraba en la vida de Robert Capa y en su foto más famosa: Muerte de un miliciano.
Esta fotografía se ha convertido con los años en todo un símbolo, siendo una de las imágenes más reconocibles alrededor del mundo. La película se atreve a desmitificar el mito y plantear la posibilidad de que la foto fuera el resultado de una meticulosa puesta en escena.
Sin duda vale la pena verla, y decidir por uno mismo…
Ahhh !! París… París !!!
La verdad es que uno viaja a París con una idea preconcebida de lo que va a encontrarse. Es inevitable, pues lo hemos visto en películas, lo hemos leído en libros, lo hemos visto en cuadros…
Lo cierto es que una vez allí, uno descubre su París particular. Alejado de los lugares típicos, de los monumentos obligados, y de los ajetreados grupos turísticos.
La verdad es que después de ver el museo del Louvre, la torre Eiffel, el Arco del Triunfo y todos esos lugares que aparecen en las guías, yo también encountré mi propio Paris, con sus calles tortuosas, con sus pintores bohemios, con su lluvia hipnotizante, y sus artistas del metro.
Ese es mi Paris, y no pretendo que sea el vuestro, ni el de nadie.
En otras ocasiones, hubiese hecho un post interminable hablando de todo lo que hice o dejé de hacer. Pero esta vez es diferente, y aunque puede que el resultado final sea un post inmenso de todas formas, voy a guardarme muchas cosas que no espero que nadie entienda ni comprenda, simplemente son mias.
Simplemente París te atrapa, tan sutilmente que no llegas ni siquiera a darte cuenta, hasta que no estás completamente perdido en sus callejuelas, sus parques, sus escalinatas…
El Louvre, simplemente impresionante, llega incluso a saturar tanta obra de arte. La venus de Milo, El Código de Hammurabi, La Mona Lisa (el cuadro con menos gracia que he visto en mi vida, claro que esa es mi opinión)… son solo los clásicos que todo el mundo va a ver, pero el museo tiene tal cantidad de obras de arte que llega un momento en que uno deja incluso de hacer fotos, o en su defecto comienza a hacer fotos como estas…
Tiene arte de todo tipo, desde los cuadros más realistas que pueda uno encontrarse, hasta animales momificados por los egipcios, pasando por estatuas algo simpáticas.
Es increible caminar tranquilamente, y encontrarse de repente con las torres de la catedral de Notre Damme de París.
O ver asomar el pico de la Torre Eiffel, y caminar hacia ella durante horas creyendo que está ahi al lado, viéndola crecer a cada paso que damos. Al principio da la sensación de estar ante un amasijo de hierro oxidado, pero después se le encuentra su encanto a esta torre que se monto para una expo, y nunca se desmontó, convirtiéndose en el símbolo indiscutible de París.
Una vez visto lo básico, que por supuesto es mucho más de lo que aparece aquí, es cuando se puede realmente disfrutar de esta ciudad encantadora. Coger el metro, y parar en un lugar del que nunca se ha oido hablar, andar durante horas, sin rumbo, asombrándose al encontrar rincones de ensueño, de esos que solo se ven en las películas.
Mi hermana y yo, trás comprar una boina detrás de Notre Damme
Brunno, el pintor italiano que me hizo un retrato en La Place du Tertre
Libros viejos de segunda mano a la entrada de una pequeña librería
Subiendo por las calles de Monmartre
Y de pronto uno llega a La Place du Tertre, que de inmediato se convirtió en mi lugar preferido de París. Una pequeña plaza en lo alto de Monmartre, y al lado del Sacre Coeur, que se llena de buena mañana de retratistas, caricaturistas, y pintores de lo más variopintos.
Los músicos tocan en las esquinas, y aceptan tanto una moneda, como la compra de sus cd’s, que venden allí mismo, en la calle. Las cafeterías tienen todas las sillas encaradas hacia la plaza, ninguna de espaldas, y bajo las mesitas incluso ponen estufas, para que uno pueda disfrutar del panorama mientras se hace un café, (en mi caso una Kronemboerg). Sin duda, mi lugar perfecto.
Deshaciendo el camino uno se encuentra con una cafetería un algo peculiar. La primera vez que pasé por delante le hice un foto sin saber muy bien porque, y al día siguiente, leyendo la guía, descubrí que allí se había grabado la película de Amelie. La verdad es que es un sitio con encanto.
Caminar por el metro, y escuchar a un joven violinista tocando música clásica, es algo que te pone los pelos de punta.
Me sorprendieron unos carteles en la pared de la oficina de inmigración.
Puede que los mismos inmigrantes de las fotos, fueran los de la manifestación que me encontré junto a mi hotel.
Cuesta despedirse de esta ciudad, es imposible olvidar su vida ajetreada, sus gentes, tan diferentes unas de otras, sus recovecos memorables… Se hace duro decir adiós a las terrazas, a los campos elíseos, a las luces nocturnas de esta metrópolis. Uno prefiere no pensar en despedirse, uno prefiere pensar que algún día volverá a pisar sus grises aceras, que volverá a pasear junto al sena.
Llegó septiembre. Mes trágico en las canciones, mes lleno de sensaciones. Mes lleno de recuerdos, de propósitos y de ilusiones. Mes de despedidas, de encuentros y de emociones.
Septiembre, tiempo de reflexiones, tiempo de decisión, de transición, de contradicciones.
El joven no quiere hacerse viejo, el viejo no quiere olvidar que algún día fué joven.
Las hojas caen, ya no queda gente en los balcones.
Las calles nos ven pasar, un año más viejos, más mayores. La acera recoge nuestras pisadas, nuestros pasos, sus intenciones.
La ciudad queda fría, vacía, ausente de colores, y el viento silba de nuevo en las ventanas de las habitaciones.
Septiembre, tic-tac agridulce, de revivir lo que fué, y lo que nunca más será. Eco de tiempos pasados, y de nuevos tiempos por llegar. Despedida y bienvenida, principio y final. Refranes sin sentido que no llevan a ningún lugar.
Hoy os traigo una de las animaciones más espectaculares, por la cantidad de esfuerzo y dedicación que requiere, que probablemente veais en vuestras vidas. Hemos visto de todo, animaciones hechas a mano, animaciones con plastelina, animaciones con ordenador, pero os aseguro que nunca antes habreís visto un Graffitti animado.
Como suena, los creadores de esta monumental obra de arte, han elaborado esta animación foto a foto, sobreescribiendo el graffitti de la pared. Sencillamente increible.
Después de ver el video, observareis que además de todo lo dicho anteriormente, el argumento es enfermizo.
Si señores, teman lo peor porque efectivamente, este va a sr el post más largo, divertido, absurdo, increible y pedante de todo el blog (que ya es decir). Hay tanto que contar de este Festival Internacional de Benicassim, que es imposible omitir detalle alguno. Es un arduo y a la vez grato trabajo para mi publicar este homenaje al FIB, ese lugar del mundo donde puedes ser quien quieras durante 3 días inolvidables.
Como no podía ser de otra forma, empezaremos desde el principio. Agarrense señores, esto es Benicassim en estado puro:
MIÉRCOLES 16…..DÏA 1 _________________________
Todo empieza una apacible y tranquila mañana de verano. Es un verano caluroso, acabas de trabajar a las 2 de la mañana, y te acuestas sobre las 3, pero el despertador no perdona a nadie. A las 5 de la mañana me despierto con el “Never be alone again” de Justice. Mi tren para Valencia sale a las 6. Equipaje: Mochila de campamento, esterilla, tienda de acampada y mochila de mano. Sensación: ASCO
Ya cuesta llegar hasta la estación. No quiero imaginarme en que remoto páramo olvidado de Benicassim parará el tren. Se nota hacia donde vamos, en Valencia hay cambio de tren y no me hace falta ni preguntar en taquilla. Muchísimas mochilas de fibers inundan el anden número 6. Me siento en un vagon en el que yo soy el guiri, ya que soy el único español. No hace falta decir nada, por las caras se sabe que todos vamos al mismo sitio.
Al fin el tren para en una carretera de mala muerte dejada de la mano de Dios, y me dirijo con todos los bartulos hacia el CampFIB, la zona de acampada que esta justo al lado del recinto de conciertos. Tras recoger mi pulsera, y montar la tienda, me visto de la forma más ridicula posible para ir a la playa. Descubro que Benicassim esta “agermanat con algun pueblo de vete a sa ber donde llamado BAD_SALZDETFURTH, no se que coj.. significa esto pero le hago una foto.
El cansancio empieza a pasar factura, así que decido ir a la tienda, para “dormir”, hasta allá las 10 de la noche, y así luego levantarme. Nose cuantas veces me desperté, o si llegué a dormirme en aquel inospito lugar, el caso es que pase en la tienda todo el día. A la mañana siguiente, ya hasta los mismos de estar dentro de esa choza, me propongo salir al exterior, pero algo va mal… Empieza a caer el diluvio universal, y acordándome de la inundación que hubo en Viñarock, no tengo más remedio que seguir dentro de ese cunículo, realmente acojonado por la tormenta feliz de encontrarme tan grata situación.
En algún momento entre esas 16 horas que estuve encerrado, pasamos al:
JUEVES 17……DÏA 2 ______________________________
Tras tan largo y necesario descanso, dedico el jueves a pasar un día tranquilo y de sosiego… o esa era mi intención. Sol, playa, protector solar factor 40, y guiris en bañador. Que más puedo pedir???
Entre esta obra de arte anónima y la foto de “Where is wally” solo hay unos largos y solitarios cubatas en la tienda, realmente triste. Pero la noche es joven y encuentro una barra fuera del recinto donde encuentro a una gente estupenda.
La cosa va subiendo, y tras la euforia de hablar por primera vez con alguien desde que sali de casa, me suelto… Testigo de ello son las imágenes… Debido a que mi abono es de tres días, no tengo derecho a entrar a ver los conciertos del jueves, así que decido quedarme en esa pequeña gran barra. Las copas van subiendo casi al mismo ritmo que los descuentos, ya que durante la primera fase de borrachera mi simpatia aumenta proporcionalmente con el alcohol, hasta llegar a la zona 0. Pero todo llegara señores…
“A que no tienes huevos a traer a la barra a la bragas con botas??” Fue literalmente el reto que me impuso Alberto el camarero. Conmigo no se gana…
Despues de esta especie extraña de guiri, llegaron muchos aún más rocambulescos. Entre ellos mis amigos “The Buffons” como los llamaba yo:
Entre esta y muchas más fotos con gente de todo tipo, van pasando las horas. Los camareros incluso cambian los precios según mi información privilegiada de la barra del camping.
Todo iba sobre ruedas. Y así estuvimos largo y tendido. Foto por aquí, y guiri por allá. En algún momento indefinido de la noche dejé aquella barra, y me dirigí a dormir a mi tienda, o al menos eso creia…
Dolor, calor, mucho calor. Resaca, y una gran laguna en la memoria. What the fuck did I do yesterday night???? Un vago recuerdo. Un pequeño flash. Me veo a mi mismo entrando al recinto de conciertos sin entrada, como Pedro por su casa. No puede, ser… lo habrás soñado Alberto. Busco alguna evidencia… ya está, la cámare de fotos. Guiris, the buffons, y demás personajes extraños, hasta que de repente…
Estuve en el recinto!!!!! Ese es el cesped artificial de la zona “Red Bull Silent Disco”. Inconfundible, e imposible de ver en algún otro lugar fuera del recinto.
Para que quede latente el buen ambiente que hay en el FIB, que conste que quienquiera que fuese quien me hizo la foto, solo cogió la cámara para eso, para hacerme la foto, y después volver a depositarla en mi bolsillo. Desde aquí doy las gracias a ese personaje anónimo. No pasa nada, en el FIb se duerme así:
El caso es que tuve una pronta recuperación. Mi hermana y acompañante de viaje llegaba esa mañana, para acabar con mis días de soledad, así que bajé a la ciudad a buscarla. La entrada, que en un primer momento parecía tranquila, fue.. como decirlo, algo movidita.
Sucedio despúes de comer,y hacer un par de fotos a la estatua del fiber, cuando llegamos con el coche al aparcamiento del recinto. Por motivos de censura previa, solo pondre esta foto en la que vuestra imaginación tiene que ser la que os indique donde está el golf de mi hermana.
Tan solo analizaremos objetivamente los elementos que aparecen en la imagen.
Coche de bomberos + Cable metálico + comoquiera que se llama el motor que tensa el cable mecánico y estira lo que quiera que se agarre al gancho = Woman in car (alies: Dona tenía que ser)
Olvidado el “pequeño percance” automovilístico, y tras descansar tirados por el suelo, nos dirijimos al recinto. Visitamos la “Silent Disco”, que consiste en una sala sin sonido, en la que a cada persona le dan unos cascos, con varios canales de música para elegir. Así, mientras uno escucha Depeche Mode el otro puede autofustigarse escuchando a Rafaela Carrá. Resulta gracioso ver a los demás bailar como si fueran idiotas, porque no escuchan lo mismo que tu.
Alguna hora que otra más tarde, mi hermana decide irse a descansar, tal como ya hiciera yo el primer día que llegué con el encierro interminable en la tienda. El caso es que me quedo solo, y me siento en el cesped, simplemente a escuchar la música tranquilamente.
-Do you speak English?? – Suena una voz dulce detras mia
Una pregunta a la que yo siempre respondo un largo y tedioso:
-A little bit. I lived for a month in Nottingham, but it was three years ago and I really forgot a lot of things.- que en castellano viene a ser: Mira como fardo de mi inglés inglesita.
Aquella chica resulto ser increible. Me dijo que se llamaba Megan, y retuve unas enormes e irremediables ganas de hacer algún chiste malo sobre un Renault.
Ella me aficionó al Vodka con RedBull…
Yo la enseñé a decir “Que te jodan”, eran cosas nuestras…
Las fotos siguieron desvariando. Yo llevaba una camiseta del pub Easy Rider, y ponia cara de idiota. Ella seguía sonriendo…
Entonces, horas más tarde de conocernos, y tras darnos nuestros teléfonos, nos perdimos, Y no fué lo único que perdí. Tantas veces nos tumbamos en el cesped, que en algún lado debio caer mi movil. Decidi buscarlo a “él” no a ella, pués alli al menos tenia su numero. Milagrosamente el movil apareció, en el cesped, junto a un monton de gente que decidió no robarmelo. Quizás por el buen rollo, quizas por ser último modelo…
Acababa Roisin Murphy y empezaba Mika, así que me fuí para el escenario verde, y saqué fotos impresionantes, como esta: (para que alguien cuestione que Mika no podía ser cabeza de cartel)
En algún momento de la noche volví a la ya mítica barra del día anterior, y también en algún indeterminado momento apareció mi hermana, ya salido el sol. Poco después mi cuerpo entró en esa zona 0 en la que la borrachera puede con uno. Tras un “gracioso” episodio en el que un guardia civil intentaba no dejarme dormir en el cesped(forma natural de dormir en el FIB), mi hermana consiguió hacerme llegar a la carpa, donde me puse en el suelo a continuar durmiendo. Las malas lenguas dicen que yo le decía al guardia civil:
-Baila, Reina de la noche!!!
De esta alocada manera acabó el día 3 y empezó el:
El cuarto día empezó para mi a las 5 de la tarde. Mi hermana había aprovechado la mañana para ir a la playa, mientras yo luchaba por la supervivencia. La foto del cara en el momento del despertar da fe de ello:
Ese día intenté tomarmelo con calma. Pero calma en Benicassim es sinónimo de 6 de la mañana. Me contenté viendo que el estado de algunos era peor que el mio, y es que este hombre fue el entretenimiento principal de todo el mundo que había en el cesped (ya pondré algún día el video).
Encontramos el “fiber tree”, que es nada más y nada menos que portada de los folletos oficiales del festival:
Conocimos a un ingés muy majo que hablaba algo de español. A parte de pensar que el Real Madrid era el equipo de Franco, era un buen hombre.
Saltamos por primera vez con Booka Shade, vimos a unos muy buenos Raconteurs, y escuchamos un buen vozarrón de Gnars Barckley, que salió enseñando chicha y acabó cantando una canción de Radiohead.
Para acabar la noche, nada mejor que encontrar a un viejo conocido, que ya fue protagonista del video del año pasado. Grande.
Volvi al camping con mi viejo conocido Alvaro, y directamente fui a acostarme a la carpa, que en la tienda en cuanto sale el sol no se puede estar. Amaneció así el…
DOMINGO 20…..DÏA 5 ____________________________
10 de la mañana. Mi hermana me despierta, y desde este momento hasta que salimos del recinto a las 6.30, el tiempo pasa lentamente. Hoy estamos descansados, nos sentimos con ganas de arrasar. Yo no puedo estar un minuto más en la zona de acampada. Necesito exprimir el último día al máximo.
El cansancio se deja de un lado, ante un enorme sentimiento agridulce, de saber que solo queda una noche. Eso si, necesitamos comer algo, algo que nos permita botar hasta caer rendidos. La solución:
Dos menus de Mc Donalds por cabeza. Realmente cuesta comerse dos hamburguesas, con sus respectivos complemento + bebida. Al principio cuesta moverse, pero sabemos que las calorias puras de el BigMac darán para muchos saltos en Justice…
Llegamos a tiempo al recinto para ver a Leonard Cohen, al que solo le bastaba sonreir para que el publico aplaudiera. A sus más de 70 años le sobran todas las florituras. Gran momentazo.
No fueron pocos los ingleses que me felicitaron por mi nueva camiseta de Bowie. Escuché más de un Nice T-SHIiiiiiiiiiiiirt maaaaaan, y coincidi con mucha gente en lo grande que es el tito David.
Fueron un par de horas de espera hasta mi momento ( y el de muchos) más esperado. El concierto de Justice nos hizo saltar como locos. Cuando se escuchó el Never be alone again, la gente realmente enloqueció. A las pruebas me remito, había momentos en que era imposible incluso enfocar el escenario con la cámara.
Los que estuvieron ahí dentro sabrásn que no han pasado tanto calor en toda su vida. Salimos de alli convertidos en un auténtico caldo sudado. Realmente agotados. Momento que aprovechamos para ver sentaditos al fondo del escenario verde a Siouxie, que se quejaba de que el público no se acercaba al escenario, precisamente porque muchos andábamos tumbados por detrás.
Tras descansar un rato, fuimos unos de los desafortunados que tras esperar más de una hora para sacar dinero de un extraño cajero-autobús, nos tuvimos que dar la vuelta enfadados porque se quedo sin dinero. Precisamente cuando faltaban dos para que me tocara a mi, vaya por Dios…
Momento de bajón, sin nombres conocidos en el cartel en lo que quedaba de noche, una modorra incómoda se apodera de nosotros. Me autoconvenzo a duras penas para aguantar el tirón, y me quedo solo de nuevo, con los últimos valiosisimos 9 tiquets. Tras comprar tiquets baratos de reventa con los 5 euros que tenía en el bolsillo, ayude al guiri que los vendía a deshacerse del resto, y así conocí a una gente de castellón, y a unos irlandeses con los que pase el resto de la noche, enseñándoles a tirarle los trastos a las españolas.
Desgraciadamente la bateria de la cámara murio y no hay fotos de esa parte de la noche. Amaneció en la carpa fiberfib.com, y no me quedó mas remedio que irme a dormir. El FIB se había acabado. Las pantallas mostraban un “See you at the next year festival”, y eso fué algo que dibujó una sonrisa en nuestras caras. De camino a la tienda conocí a unas catalanas con las que canté bola de drac en catalán. El cuerpo se rindió definitivamente en la carpa de la zona de acampada, y allí dormi de nuevo, por última vez.
Dos horas después me despertaba. El cansancio era ya demoledor, y el cuerpo finalmente demandaba a gritos la vuelta a casa. Obedecimos resignados a nuestro sabio físico. Cargamos el coche, y nos despedimos del festival.
Cada kilómetro que nos alejabamos de Benicassim dolía más. El FIB no es solo un festival. Es cultura, es gente, es emoción. Son días mágicos e inolvidables, que un servidor nunca dejará de recordar. Cada segundo, cada estribillo, cada vez que nos sentamos en el cesped, para levantarnos de repente al escuchar “esa canción”. El FIB es magia, es devoción, y el año que viene volveremos a vernos, si se da la ocasión.