Abril, un mes agotador hasta el último momento. Un mes que podría odiar por muchísimas cosas ( y de hecho lo hago), pero que sin embargo también aprecio.
Un mes en el que he trabajado 27 días de 30, tan solo teniendo 3 días libres, y además he compaginado esto con mi trabajo nocturno en el Indiana (cuando digo “trabajo nocturno no me refiero al trabajo más antiguo del mundo, por si alguien lo dudaba).
Ante este panorama, que no es como estar en las minas de Rwanda, pero aún así da bastante agonía, pocos fueron los que me creyeron cuando, en un estado de locura provocado por el cansancio, la juventud, y las ganas de fiesta, afirmé que empalmaría los 3 días de fiestas, aún trabajando.
Fueron aquellos que no me creyeron, los que el día “els trons”, se quedaron en casa, mientras yo completaba mi tercer día de empalmón, sin usar productos tan típicos de España como la farina (llamesé blanca navidad), o demás mierdas que “LA GENTE” utiliza para mantener los ojos abiertos.
Tan solo éramos la botella de café y yo, y para ser totalmente sincero unos “pocos” red-bulls. Allí estaba yo, con una cara de subnormal impresionante, y unas ojeras de caballo, pero no abandoné, resistí hasta el último aliento, en una lucha encarnizada entre el sueño y la cafeína.
En este estado de semiconsciencia, anduve durante tres días al más puro estilo de fiesta al que ya estoy acostumbrado, y por el que todo el mundo empieza a conocerme. Solo hay una regla: Pierdete !!!
Dicho y hecho, me dirijí a conocer mundo sin salir de mi querido alcoy. Aprovechaba mis turnos en el centro comercial para analizar lo que había pasado y lo que aún quedaba por delante. Y así, como el que no quiere la cosa, fueron pasando los días, y yo fui consiguiendo mi propósito.

Foto de archivo:”Nanto alies canto pinyol”
Las fuerzas me iban abandonando, y estuve a punto de abandonar, cuando una zapatilla se me engancho en un cable saliendo del Don Vito, y ante cientos de espectadores, me pegué la ostia de mi vida. (Gracias a Dios solo hubo un testigo caonocido capaz de reconocerme a esas alturas de las fiestas). Allí me encontré, tendido en el suelo, diciendole a un abuelo que no me levantara porque aún tenía el pie enganchado. Me levanté entre flashes (y no es broma), y mire el reloj…
No pienso moverme de aquí !!!!!

“Foto de archivo: Aço esta fense costera amunt…”
Al final supe aprovechar la caída, e incluso conocí a algun/a que otro personaje de lo más carismático. Cerré Don Vito y acabe la noche reencontrando a los pocos supervivientes que quedaban en la plaça de dins. Apenas me quedaban un par de horas para dormir. Las fiestas se habían acabado. Pero yo, me fuí contento a casa, sabiendo que podía perfectamente presumir, de haber exprimido estas fiestas al máximo.
Por todo esto y por mucho más, que no se puede condensar en unas líneas, me despido ansioso y a la vez melancólico de este abril, que tantas cosas me ha dado.
Después de este discurso tan pedante en el que solo se habla de lo estupendo que soy y de lo cierto que es, me despido dando algo de protagonismo a Sant Jordi, que también puso algo de su parte.
Visca Sant Jordi, si señor…
Sin categoría | Etiquetado:
Escrito por elotrofausto 

